Nuevo
año, nuevo homenaje a los galenos en una fecha que se recuerda el
nacimiento del insigne primer rector de la Universidad Central de
Venezuela (UCV) y ex Presidente de la República.
En 1955 se instauró el 10 de marzo como Día del Médico en honor al Dr. José María Vargas.
Hace
unos cuantos años, habían verdaderos personajes notables en Venezuela.
No es que se hayan extinguido, es que pocos vemos ahora a aquellos que
sean a la vez políticos, médicos, abogados, periodistas, filósofos y
economistas a la vez (y no se le puede decir que no tenían vida social
porque como mínimo dejaron diez hijos).
José María Vargas no era precisamente uno de esos, aunque se acerca bastante al perfil de no perder el tiempo desde joven. Nació el 10 de marzo de 1786 y ya a los 22 años tenía el título de bachiller en Filosofía y Letras, además de licenciado y doctorado en Medicina en la UCV.
Luego
de poner en práctica sus conocimientos de medicina con los afectados
del terremoto de Cumaná en 1812, viaja a Europa para titularse de Maestro del Real Colegio de los Cirujanos de Londres en Inglaterra. Luego retorna al país para dar clases en la UCV y luego convertirse en el primer rector de este centro de educación.
En líneas generales, esa es la historia de un hombre que también fue Presidente de la República de Venezuela y por el que se rinde tributo a los galenos criollos desde que fue instaurada la fecha en un día como hoy en 1955.
Para
un sector, la fecha desde hace rato dejó de ser motivo de celebración
ante salarios bajos y la falta de insumos e infraestructura
hospitalaria. Para otros, es un momento de reivindicación de la
profesión.
Creo que ambos lados podrían coincidir
en que se viven tiempos de retos, en donde se necesita lo propositivo
ante el resurgimiento de males que se creían olvidados, como el Mal de Chagas, el dengue o el cólera. También de procesos que para la fecha han conocido la burocracia como sacarse o renovarse el certificado médico (y que bien pueden comentar los usuarios de este blog). También ha sido de talentos no reconocidos en el campo de la medicina, como Jacinto Convit y su trabajo contra el cáncer.
Lo
cierto es que en la fecha sigue estando presente el cruce de
felicitaciones más que las reflexiones tan necesarias en una de las más
importantes carreras de la sociedad.





