Advertidos de que los asuntos fronterizos, límites
y soberanía territorial están influenciados, inevitablemente, por aspectos
subjetivos que le hacen altamente sensibles y apasionados; nos hemos atrevido a
revisar una etapa triste de nuestra vida republicana, estimulada por la actual
coyuntura histórica de una mundología, donde la participación y la expresión
tienen una marcada tolerancia y aceptación
Ahora cuando el siglo XXI nos permite decantar una
gran cantidad de prejuicios, aspectos inmorales e injustos que signaron las
Relaciones Internacionales de los siglos precedentes; consideramos un deber y
una responsabilidad, reiterar ante la Comunidad Internacional los derechos que
asisten la reivindicación de soberanía venezolana sobre el Territorio Esequibo.
Respetuosos como hemos sido del Derecho
Internacional y apegados a nuestra tradición histórica de que, la solución
pacífica a las controversias internacionales es la mejor forma de convivir en
un ambiente de coincidencias y de intereses nacionales contrapuestos,
reiteramos nuestro compromiso con el Acuerdo de Ginebra; y lejos de considerar
a Guyana como un enemigo, ratificamos el empeño de construír conjuntamente un
mundo donde prevalezcan la confraternidad y cooperación sobre el recelo o la
desconfianza.
Evitamos la tentación de modificar los hechos o de
alterar los escenarios para construir verdades convenientes, y estamos
conscientes de que en algunas actuaciones y en algunos hechos, encontramos
aspectos que desfavorecen o debilitan las aspiraciones y reivindicaciones
nacionales. Ello no deberíamos negarlo ni evadirlo, al contrario, debemos
afrontarlos con serenidad para poder neutralizarlas y superarlas.
Estimulados por unas reivindicaciones justas y
animadas por la seriedad de una investigación académica, hemos recopilado y
presentamos una selección referencial de los aspectos más importantes que
definen y sustentan los derechos venezolanos de soberanía en el Esequibo.




